LA AVENTURA NAVIDEÑA DE DAVID

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Esta obrita fue escrita para Teatro leído o para la radio, pero puede adaptarse fácilmente y representarse como cualquier otro guión. David y su padre están comprando un árbol de Navidad cuando David se da cuenta de que hay una chica buscando comida en un contenedor de basura. Quiere ayudarla y convence a su padre para que la asistan.

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Acaban comprándole algo de comer y escuchando la historia de cómo se había alejado de su familia. Llaman a sus padres y la joven es aceptada de nuevo en su hogar donde es recibida con mucha emoción como al hijo pródigo. El papá de David está muy orgulloso de su hijo por su deseo de ayudar a la gente.

Se necesitan: Un narrador, dos hombres, una mujer, una adolescente y un chaval. Dura unos 10 minutos aproximadamente.

Excerpt:

Esta obra se escribió, originalmente, como “Teatro leído”, es decir, para ser leída en clase. Pero se puede adaptar con facilidad para ser representada como una verdadera obra de teatro.

NARRADOR: La Navidad es un tiempo maravilloso para crear recuerdos con la familia. Hay cosas sencillas que siempre hacemos, como alguna costumbre de familia quizá, que nos pueden dejar recuerdos para toda la vida. A veces es la comida que preparamos en Nochebuena, o el ver las caras de los niños cuando abren sus regalos. Quizás es el momento de decorar el árbol, o de colocar las luces… o el tiempo de escuchar música navideña mientras decoramos las galletas. Tal vez es el culto en la iglesia a la luz de las velas. Todos creamos nuestros propios recuerdos. Gabriel también hacía así todos los años junto a su hijo David. Se había convertido en una tradición… ellos iban juntos a buscar un árbol de Navidad.

(Sonidos de un árbol que se tumba al suelo)

DAVID: ¿Te parece un buen árbol, papá?

GABRIEL: Sí, hijo, creo que es un buen árbol, has hecho un buen trabajo.

DAVID: ¿No crees que es demasiado grande? Mamá dijo que nos asegurásemos de que no fuera demasiado grande.

GABRIEL: No, estoy seguro de que este árbol no es muy grande. Creo que ya he aprendido esa lección.

DAVID: Sí… me acuerdo ese año que llevamos aquel árbol tan grande…

GABRIEL: David, levántalo tú por aquel extremo… mientras yo lo alzo por aquí.

(Se oyen los sonidos de cargar el árbol en la parte superior del coche.)

DAVID: Átalo bien, papá. No se vaya a caer por el camino.

GABRIEL: ¡Como usted mande, Capitán!

DAVID: ¡Papá! ¡Mira! ¿Ves a esa chica de allí?

GABRIEL: ¿Qué chica?

DAVID: La que está al lado de los contenedores de basura. Por allá, detrás de la cafetería. ¡Está rebuscando en la basura!

GABRIEL: Hijo, no la mires. Eso no está bien.

DAVID: Pero, ¿por qué está haciendo eso?

GABRIEL: Algunas personas buscan latas de refrescos y cosas de esas, para reciclar.

DAVID: No parece de ese tipo de personas.

GABRIEL: ¿Cómo puedes saber qué tipo de…?

DAVID: Parece como si tuviera hambre. Creo que en realidad lo que está buscando es algo de comer.

GABRIEL: Bueno, si es así…. eso muy triste.

DAVID: Papá, creo que necesita ayuda. Esa chica se ve muy joven. Es muy pequeña para que vaya sola por ahí. ¿No podríamos ayudarla?

GABRIEL: Estoy seguro de que es mayor de lo que crees… No, hijo, no podemos ayudarla.

DAVID: ¿Por qué no?

GABRIEL: Bueno, para empezar, no nos ha pedido ayuda… y además no sabemos nada de ella.

DAVID: ¿No podríamos acercarnos y preguntarle si necesita ayuda?

GABRIEL: David… no creo que debamos hacerlo. Hijo, ¿no tienes ganas de llegar a casa y decorar este árbol?

DAVID: Sí, claro. Pero no conseguiré sacarme a esa chica de la mente. ¿No crees que a Jesús le gustaría que fuésemos a ayudarla?

GABRIEL: No podemos ayudar a todo el mundo, hijo.

DAVID: No quiero ayudar a todo el mundo. Sólo a ella.

GABRIEL: Hijo mío, tienes un gran corazón. Eso me gusta de ti. Siempre estás recogiendo animales callejeros y cosas así.

DAVID: ¿Animales callejeros?

GABRIEL: Sí… como aquel perro que recogiste hace 2 años, y que al final se convirtió en una gran mascota.

DAVID: Papá… aquel era un perro. ¡Ahora estamos hablando de un ser humano! ¡Hay una gran diferencia!

NARRADOR: A ver…. seamos honestos. Si ustedes fuesen el padre, ¿qué estarían pensando? Constantemente estamos viendo personas hambrientas, gente sin hogar que pasan todo el tiempo en la calle… ellos tienen sus problemas y a nosotros no nos interesan y tampoco nos queremos involucrar. Gabriel sólo está tratando de regresar a casa con el árbol y así crear ese recuerdo junto a su hijo… Pero, ¿cómo explicarle al niño que no podemos ayudar a la gente necesitada? Gabriel finalmente comprendió lo que debía hacer.

(Se oyen pasos, y movimientos de latas y bolsas en la basura.)